Miguel Martinez
Hace una semana
Fue el primer bar en el que paramos durante la visita a Pamplona, y nos gusto mucho; buena forma de romper el hielo. Llegamos con ganas de desayunar algo a media manana: pedimos un pintxo de tortilla de patata con pimientos (jugosa y bien rica) y un bocadillito de atun. Para beber, dos copas de cerveza, bien frias. Su barra de pintxos es amplia, variada y, a nivel visual, muy bonita. Precio asequible para lo que es la ciudad. Recomendable.