lucho_tatau
hace 5 dias
Salimos a desayunar y a disfrutar de un buen cafe. En cuanto llegamos a la mesa, su aroma intenso nos envolvio, ese perfume inconfundible de un cafe bien hecho. Tostado en su punto, extraido con precision y servido con carino, cada sorbo fue un abrazo para el alma, de esos que hacen que el dia comience con el pie derecho. Y como guinda del pastel, Brando, el dueno, nos regalo un buen rato de conversacion, haciendo que la experiencia fuera aun mas especial…