Enrique Latorre Oliva
Hace 2 meses
La calidad de los platos alta aunque las raciones en las bandejas de los primeros escasas. Penaliza no cerrar con postres caseros. El local no es acogedor del todo porque en las paredes solo aparecen cuadros con textos en catalan e ingles excluyendo el castellano. A pesar de esto la atmosfera es tranquila con muy buen trato familiar. Relacion calidad/precio equilibrado. Volveremos.