Jorge C.
Hace 3 meses
Venimos despues de cenar en otro lugar con la esperanza de tomar un crepe dulce como postre y no hubo problema. Su terraza tiene mucho ambiente, pues Pueblo Blanco esta lleno de bares (lo siento por los vecinos). Cuenta con una fuente bien cuidada y en las mesas ambientadas con velas. Rincon romantico para disfrutar de un excelente crepe de platano, chocolate y nata. Nos quedamos con la espinita de volver y disfrutar del resto de la carta. Su personal muy…