Miguel de la Horra
Hace un ano
Comer con vistas al mar es un privilegio y si encima es tranquilo, el servicio es bueno y la comida buena... Quitando que el camarero se olvido del entrante pero que lo compenso con una "tapilla", en general bien. Comer en la costa con mantel de tela y no de papel, es un lujo.