Unai Figueroa
Hace 6 meses
Descubrimos Dunna mientras paseabamos por el paseo maritimo, atraidos por su piscina. Era uno de esos dias en que el viento de levante era insoportable, y como la playa estaba impracticable, decidimos entrar. Al llegar, Gema nos recibio con una amabilidad y una sonrisa que ya hacian presagiar una buena experiencia. Dentro, pudimos disfrutar de una deliciosa comida (!las croquetas fueron mis favoritas!), tomar algo y bailar al ritmo del DJ que estaba montan…